"He venido por TODOS mis HIJOS con el deseo de
acercarlos a Nuestros Corazones"




El Señor expuesto las 24  horas del día en vivo y en directo

https://www.youtube.com/watch?v=aHCHbn4abhk&t=145s






LAS HORAS DE LA PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
Las veinticuatro horas de la Pasión

 click en imagen

Meditaciones Sobre la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo.
Para acompañar a Nuestro Señor Jesucristo, en cada Hora de su Pasión

Por Luisa Picarretta, hija de la Divina Voluntad. 
(En proceso de Beatificación)



HORA DE SAN JOSÉ
Para hacer los:
Domingos a la 21 horas
 Domingos 09:00 PM





Presentamos la Asociación por las Almas del Purgatorio. 
¡Inscribe a las tuyas! ¡Reza por todas!
Por RORATE CÆLI -23/11/2014


viernes, 4 de diciembre de 2020

LA HORA DE LA GRACIA DEL 8 DE DICIEMBRE

     

SOBREABUNDANCIA DE BENDICIONES 8 DE DICIEMBRE

12: 00 a 1:00 PM

LA HORA DE LA GRACIA DEL 8 DE DICIEMBRE

Se debe rezar comenzando a las 12 hrs. a de mediodía hasta la 1hrs. de la tarde

LA HORA DE GRACIA SOBREABUNDANCIA DE BENDICIONES

(Pídele a DIOS por la intersección de Nuestra Madre lo que desees, si es para tu bien te lo dará. Aprópiate de esta promesa ya hecha por Nuestra Madre del Cielo para este día tan especial).

HORA DE LA GRACIA

El 8 de diciembre es el día de la Inmaculada Concepción de María. Ese día al mediodía podemos practicar la Hora de la Gracia, yendo a una Iglesia o en nuestra casa o lugar de trabajo, y pidiendo todo lo que necesitamos para nosotros y para nuestros hermanos. Se puede rezar el Rosario, el Vía Crucis, cualquier otra oración o simplemente hablar con Dios y la Virgen como hablamos con nuestros amigos más queridos y pedirles las gracias que tanto necesitamos. ¡Difundamos la Hora de Gracia!
LA HISTORIA: (breve)

8 DE DICIEMBRE DE 1947

Pierina Gilli -la vidente de las apariciones de Rosa Mística- contempló a la madre de Dios decir.- "¡Yo soy la Inmaculada Concepción!" y con gran majestad afirmó "Yo soy María de las Gracias, esto es, la llena de Gracia, Madre de mi Divino Hijo Jesucristo". Descendió suavemente por la escala y añadió.- "Por mi venida a Montichiari deseo ser invocada y venerada como Rosa Mística.

QUIERO QUE AL MEDIODÍA DE CADA 8 DE DICIEMBRE (SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA)
 SE CELEBRE LA HORA DE LA GRACIA POR TODO EL MUNDO, MEDIANTE ESTA DEVOCIÓN SE ALCANZARÁN MUCHAS GRACIAS PARA EL ALMA Y EL CUERPO.

Nuestro Señor, mi Divino Hijo Jesús, concederá copiosamente su misericordia, mientras los buenos recen por sus hermanos que permanecen en el pecado. Es preciso informar cuanto antes, al Supremo Pastor de la Iglesia Católica el Papa Pío XII mi deseo de que esta hora de gracia sea conocida y extendida por todo el mundo. Quien no puede ir a la iglesia que sea en su casa al mediodía y conseguirá mis gracias." Luego mostrándole su purísimo corazón exclamó: "Mira este corazón que tanto ama a los hombres, mientras la mayoría de ellos lo colma de vituperios." Calló unos momentos y continuó: "Si todos, buenos y malos, se unen en la oración, obtendrán de este corazón misericordia y paz. Los buenos acaban de alcanzar por mi mediación la misericordia del Señor, que detuvo un gran castigo. Dentro de poco se conocerá la eficaz grandeza de esta hora de gracia".

Notando Pierina que la resplandeciente Señora iba a alejarse le imploró fervorosamente: "¡Oh hermosa y amada Madre de Dios, yo le doy gracias!".

Bendiga a todo el mundo especialmente al Santo Padre, a los sacerdotes, religiosos y a los pecadores. Ella contestó: "Tengo preparado una sobreabundancia de gracia para todos aquellos hijos que escuchan mi voz y toman a pecho mis deseos". Con estas palabras se terminó la visión.

COMO HACER LA HORA DE GRACIA

Solicitud de nuestra santísima madre (Rosa Mística) para la Hora de Gracia

1. Día y hora de la Hora de Gracia: diciembre 8, Fiesta de la Inmaculada Concepción, debe comenzar a las 12 del medio día y continúa hasta la 1 de la tarde.

2. Durante esta hora las personas que hacen la Hora de Gracia, en la casa o en la iglesia, debe evitar toda clase de distracciones , no contestar el teléfono, no abrir la puerta, no hacer nada en absoluto, sino existir concentrados totalmente en la unión con Dios durante esta Hora especial de Gracia.

3. Comience la Hora de Gracia rezando tres veces el salmo 51 con los brazos abiertos.

4. El resto de la hora se puede pasar en comunicación en silencio con Dios, meditando sobre la pasión de Jesús, rezando el santo rosario, alabando a Dios en sus propias palabras o cánticos o rezando sus oraciones favoritas, cantando, meditando sobre otros salmos, etc.

Nuestra santa madre nos ha dado toda oportunidad de demostrar nuestro amor y confianza en ella y ayudarnos ha hacer reparación por los graves pecados que ofenden a su amado hijo, nuestro señor Jesucristo.

SALMO 51
Oración de Arrepentimiento

Piedad de mi, Señor, en tu bondad,

Por tu gran corazón, borra mi falta.

Que mi alma quede limpia de malicia,
Purifícame tu de mi pecado.
Pues mi pecado yo bien lo conozco,

Mi falta no se aparta de mi mente;
Contra ti, contra ti solo peque,
Lo que es malo a tus ojos, yo lo hice.
Por eso, en tu sentencia tu eres justo,
No hay reproche en el juicio de tus labios.
Tu ves que malo soy de nacimiento,
Pecador desde el seno de mi madre.
Tu quieres rectitud de corazón,
Enséñame en secreto lo que es sabio.
Rocíame con agua y seré limpio,
Lávame y seré blanco cual la nieve.
Haz que sienta otra vez jubilo y gozo
Y que bailen los huesos que moliste.
Aparta tu semblante de mis faltas,
Borra en mi todo rastro de malicia.
Crea en mi, oh Dios, un corazón puro,
Un espíritu firme pon en mi.
No me rechaces lejos de tu rostro
Ni apartes de mi tu santo espíritu.
Dame tu salvación que regocija,
Mantén en mi un alma generosa.
Indicare el camino a los desviados,
A ti se volverán los descarriados.
De la muerte presérvame, Señor,
Y aclamara mi lengua tu justicia.
Señor, abre mis labios
Y cantara mi boca tu alabanza.
Un sacrificio no te gustaría,
Ni querrás, si te ofrezco, un holocausto.
Un corazón contrito te presento;
No desdeñas un alma destrozada.
Favorece a Sion en tu bondad:
Edifica de nuevo sus murallas.
Y así te gustaran los sacrificios,
Ofrendas y holocaustos que son justos.
Ofrecerán novillos en tu altar.


RECUERDEN rezar por su país durante esta hora. La Santísima Virgen ha pedido que su importante mensaje se distribuya a través del mundo entero. Por favor ayuda en su misión que todas las almas se acerquen a Dios y que Jesús sea amado en cada corazón.

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PIDAMOSLE CON FE, A NUESTRA MADRE : "...mediante esta devoción se alcanzarán muchas gracias para el alma y el cuerpo. Nuestro Señor, mi Divino Hijo Jesús, concederá copiosamente su misericordia,

Séptima aparición el 8 de diciembre de 1947

Pierina contempló a la madre de Dios decir.- "¡Yo soy la Inmaculada Concepción!" y con gran majestad afirmó "Yo soy María de las Gracias, esto es, la llena de Gracia, Madre de mi Divino Hijo Jesucristo". Descendió suavemente por la escala y añadió.- "Por mi venida a Montichiari deseo ser invocada y venerada como Rosa Mística. Quiero que al mediodía de cada 8 de diciembre (Solemnidad de la Inmaculada) se celebre la hora de la gracia por todo el mundo, mediante esta devoción se alcanzarán muchas gracias para el alma y el cuerpo. Nuestro Señor, mi Divino Hijo Jesús, concederá copiosamente su misericordia, mientras los buenos recen por sus hermanos que permanecen en el pecado. Es preciso informar cuanto antes, al Supremo Pastor de la Iglesia Católica el Papa Pío XII mi deseo de que esta hora de gracia sea conocida y extendida por todo el mundo. Quien no puede ir a la iglesia que sea en su casa al mediodía y conseguirá mis gracias." Luego mostrándole su purísimo corazón exclamo: "Mira este corazón que tanto ama a los hombres, mientras la mayoría de ellos lo colma de vituperios." Calló unos momentos y continuó: "Sí todos, buenos y malos, se unen en la oración, obtendrán de este corazón misericordia y paz. Los buenos acaban de alcanzar por mi mediación la misericordia del Señor, que detuvo un gran castigo. Dentro de poco se conocerá la eficaz grandeza de esta hora de gracia.

Notando Pierina que la resplandeciente Señora iba a alejarse le imploró fervorosamente: "¡Oh hermosa y amada Madre de Dios, yo le doy gracias!". Bendiga a todo el mundo especialmente al Santo Padre, a los sacerdotes, religiosos y a los pecadores. Ella contestó: "Tengo preparado una sobreabundancia de gracia para todos aquellos hijos que escuchan mi voz y toman a pecho mis deseos". Con estas palabras se terminó la visión.

martes, 15 de septiembre de 2020

VIDA COTIDIANA EN NAZARET – VIRGEN MARÍA

MI VIDA EN NAZARETH
(La Virgen del Pan)

Colección de mensajes de la Virgen María recibidos y transcritos por Giuliana Crescio, desde 1973 hasta 1984.


POTENTE Y MARAVILLOSA ORACIÓN A LA DIVINÍSIMA SANGRE DE JESÚS, DICTADA POR NUESTRO SEÑOR A MARÍA VALTORTA


POTENTE Y MARAVILLOSA ORACIÓN A LA DIVINÍSIMA SANGRE DE JESÚS, DICTADA POR NUESTRO SEÑOR A MARÍA VALTORTA
Dice Jesús:

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«Esta vez me mostraré a ti bajo otro vestido. La Eucaristía es Carne, pero es también Sangre. Heme aquí con el vestido de Sangre. Mira como transpira y brota en regueros sobre mi rostro desfigurado, como corre a lo largo del cuello, sobre el tronco, sobre el vestido, doblemente rojo porque está empapado de mi Sangre. Mira como moja las manos atadas y desciende hasta los pies, al suelo. Soy precisamente Aquél que exprime la uva de la que habla el Profeta, pero mi amor me ha exprimido a Mí. De esta Sangre que he gastado toda, hasta la última gota, por la Humanidad, bien pocos saben valorar el precio infinito y disfrutar de los méritos potentísimos.
Ahora Yo pido a quien lo sabe mirar y entender, que imite a la Verónica y seque con su amor el Rostro sangrante de su Dios. Ahora Yo pido a quien me ama que cure con su amor las heridas que los hombres me hacen continuamente. Ahora Yo pido, sobre todo, que no se desperdicie esta Sangre, que se recoja con atención infinita, hasta las más pequeñas gotitas, y se derrame sobre quien no se ocupa de mi Sangre.
En el mes que está a punto finalizar, te he hablado mucho acerca de mi Corazón y de mi Cuerpo en el Sacramento. Ahora bien, en el mes de mi Sangre, te haré rezarle a Ella.

LECTURAS DEL JUEVES SANTO MISA VESPERTINA DE LA CENA DEL SEÑOR 13 DE ABRIL  (BLANCO)… | Jesus de la Divina Misericordia 

Di por tanto así:

“Divinísima Sangre,
que brotas por nosotros de las venas del Dios hecho hombre,
desciende como rocío de redención sobre la Tierra contaminada
y sobre las almas a las que el pecado hace semejantes a leprosos.
He aquí que yo te acojo, Sangre de mi Jesús,
y te derramo sobre la Iglesia,
sobre el mundo,
sobre los pecadores,
sobre el Purgatorio.
Ayuda, alienta, limpia, enciende, penetra y fecunda,
¡Oh Divinísimo Jugo de Vida!
Que la indiferencia y la culpa no pongan obstáculos a tu fluir.
Sino al contrario, por los pocos que te aman,
por los innumerables que mueren sin Ti,
acelera y difunde sobre todos esta Divinísima lluvia,
a fin de que a Ti se vaya confiados en la vida,
por Ti se sea perdonados en la muerte,
contigo se vaya a la Gloria de tu Reino.
Así sea.”
Ahora basta. Yo ofrezco mis venas abiertas a tu sed espiritual Bebe en esta fuente. Conocerás el Paraíso y el sabor de tu Dios, y ese sabor no te faltará nunca si siempre sabes venir a Mí con los labios y el alma lavados por el amor».


Desde el Mensaje de Jesús a María Valtorta del 28 de Junio del 1943 – Cuaderno del ’43.
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Enlace para descargar el Cuaderno del 1943 y otros libros de María Valtorta:


miércoles, 9 de septiembre de 2020

Virgen Niña: Promesa.



Virgen-Nina
Virgen Niña: Promesa.

El día de los Santos Reyes del año 1840 estando la madre Magdalena en oración ante el pesebre del Niño Jesús, y mientras adoraba el sagrado misterio tuvo la siguiente inspiración:

¿Por qué a la Santísima Virgen no se la venera también en su nacimiento, y por qué no se le celebra con cantos de alegría como se hace con el Niño Jesús?

Y mientras estaba pensando esto se le apareció la Santísima Virgen Recién Nacida sobre las nubes, acostadita y vestida como una reina y oyó que le decía :

"CONCEDERÉ TODAS LAS GRACIAS QUE ME PIDAN LAS PERSONAS QUE ME HONREN EN MI INFANCIA, PUES ES UNA DEVOCIÓN MUY OLVIDADA".


viernes, 14 de agosto de 2020

Solemnidad de la Asunción 
de la Santísima Virgen María a los Cielos

***

LA CASA DONDE MARÍA VIViÓ SUS ÚLTIMOS AÑOS EN EFESO
En base a esta visión es que se descubrió la Casa de María en Éfeso, Ver…

(...)A pesar de su avanzada edad, la Santa Virgen no manifestaba otras señales de vejez que la expresión del ardiente deseo que la consumía y la impulsaba en cierto modo a su transfiguración. Tenía una gravedad inefable, jamás la vi reírse, únicamente sonreírse con cierto aire arrebatador. Mientras más avanzada en años, su rostro se ponía más blanco y diáfano. Estaba flaca pero sin arrugas, ni otro signo de decrepitud, había llegado a ser un puro Espíritu.

Por último llegó para la Madre de Jesús, la hora de abandonar este mundo y unirse a su Divino Hijo. En su alcoba encortinada de blanco, la vi tendida sobre una cama baja y estrecha; su cabeza reposaba sobre un cojín redondo. Se hallaba pálida y devorada por un deseo vehemente. Un largo lienzo cubría su cabeza y todo su cuerpo, y encima había un cobertor de lana obscura.

Pasado algún tiempo, vi también mucha tristeza e inquietud en casa de la Santa Virgen. La sirvienta estaba en extremo afligida, se arrodillaba con frecuencia en diversos lugares de la casa y oraba con los brazos extendidos y sus ojos inundados de lágrimas. La Santa Virgen reposaba tranquila en su camastro, parecía ya llegado el momento de su muerte. Estaba envuelta en un vestido de noche y su velo se hallaba recogido en cuadro sobre su frente, solo lo bajaba sobre su rostro cuando hablaba con los hombres. Nada le vi tomar en los últimos días, sino de tiempo en tiempo una cucharada de un jugo que la sirvienta exprimía de ciertas frutas amarillas dispuestas en racimos.

Cuando la Virgen conoció que se acercaba la hora, quiso conforme a la Voluntad de Dios, bendecir a los que se hallaban presentes y despedirse de ellos. Su dormitorio estaba descubierto y Ella se sentó en la cama, su rostro se mostraba blanco, resplandeciente y como enteramente iluminado. Todos los amigos asistentes se hallaban en la parte anterior de la sala. Primero entraron los Apóstoles, se aproximaron uno en pos del otro al dormitorio de María y se arrodillaron junto a su cama. Ella bendijo a cada uno de ellos, cruzando las manos sobre sus cabezas y tocándoles ligeramente las frentes. A todos habló e hizo cuanto Jesús le hubo ordenado. Ella habló a Juan de las disposiciones que debería de tomar para su sepultura, y le encargó que diese sus vestidos a su sirvienta y a otra mujer pobre que solía venir a servirla. Tras de los Apóstoles, se acercaron los discípulos al lecho de María y recibieron de ésta su bendición, lo mismo hicieron las mujeres. Vi que una de ellas se inclinó sobre María y que la Virgen la abrazó.

Los Apóstoles habían formado un altar en el Oratorio que estaba cerca del lecho de Santa Virgen. La sirvienta había traído una mesa cubierta de blanco y de rojo, sobre la cual brillaban lámparas y cirios encendidos. María, pálida y silenciosa, miraba fijamente el cielo, a nadie hablaba y parecía arrobada en éxtasis. Estaba iluminada por el deseo, yo también me sentí impelida de aquel anhelo que la sacaba de sí. ¡Ah! Mi corazón quería volar a Dios juntamente con el de Ella. Pedro se acercó a Ella y le administró la Extremaunción, poco más o menos como se hace en el presente, enseguida le presentó el Santísimo Sacramento. La Madre de Dios se enderezó para recibirlo y después cayó sobre su almohada. Los Apóstoles oraron por algún tiempo, María se volvió a enderezar y recibió la sangre del Cáliz que le presentó Juan. En el momento en que la Virgen recibió la Sagrada Eucaristía, vi que una luz resplandeciente entraba en Ella y que la sumergía en éxtasis profundo. El rostro de María estaba fresco y risueño como en su edad florida. Sus ojos llenos de alegría miraban al Cielo.

Entonces vi un cuadro conmovedor; el techo de la alcoba de María había desaparecido y a través del cielo abierto, vi la Jerusalén Celestial. De allí bajaban dos nubes brillantes en la que se veían innumerables ángeles, entre los cuales llegaban hasta la Sma. Virgen una vía luminosa. La Santa Virgen extendió los brazos hacia ella con un deseo inmenso, y su cuerpo elevado en el aire, se mecía sobre la cama de manera que se divisaba espacio entre el cuerpo y el lecho. Desde María vi algo como una montaña esplendorosa elevarse hasta la Jerusalén Celestial; creo que era su Alma porque vi más claro entonces una figura brillante infinitamente pura que salía de su cuerpo y se elevaba por la Vía Luminosa que iba hasta el Cielo. Los dos coros de ángeles que estaban en las nubes, se reunieron más abajo de su Alma y la separaron de su cuerpo, el cual en el momento de la separación, cayó sobre la cama con los brazos cruzados sobre el pecho.

Mis abiertos ojos que seguían el Alma purísima e inmaculada de María, la vieron entrar en la Jerusalén Celestial y llegar al Trono de la Santísima Trinidad. Vi un gran número de almas entre las cuales reconocí a los Santos Joaquín y Ana, José, Isabel, Zacarías y Juan Bautista venir al encuentro de María con un júbilo respetuoso. Ella tomó su vuelo a través de ellos hasta el Trono de Dios y de su Hijo, quien haciendo brillar sobre todo lo demás la Luz que salía de sus llagas, la recibió con un Amor todo Divino, la presentó como un cetro y le mostró la Tierra bajo sus pies como si confiriese sobre Ella algún Poder Celestial. Así la vi entrar en la Gloria y olvidé todo lo que pasaba en torno de María sobre la Tierra.

Después de ésta visión, cuando miré otra vez a la Tierra, vi resplandeciente el cuerpo de la Sma. Virgen. Reposaba sobre el lecho, con el rostro luminoso, los ojos cerrados y los brazos cruzados sobre su pecho. Los Apóstoles, discípulos y santas mujeres, estaban arrodillados y oraban en derredor del cuerpo. Después vi que las santas mujeres extendieron un lienzo sobre el Santo Cuerpo y los Apóstoles con los discípulos se retiraron en la parte anterior de la casa. Las mujeres se cubrieron con sus vestidos y sus velos, se sentaron en el suelo y ya arrodilladas o sentadas, cantaban fúnebres lamentaciones. Los Apóstoles y los discípulos se taparon la cabeza con la banda de tela que llevaban alrededor del cuello y celebraron un oficio funerario; dos de ellos oraban siempre alternativamente a la cabeza y a los pies del Santo Cuerpo.

Luego las mujeres quitaron de la cama el Santo Cuerpo con todos sus vestidos y lo pusieron en una larga canasta llena de gruesas coberturas y de esteras, de suerte que estaba como levantado sobre la canasta. Entonces dos de ellas pusieron un gran paño extendido sobre el cuerpo y otras dos la desnudaron bajo el lienzo, dejándole solo su larga túnica de lana. Cortaron también los bellos bucles de los cabellos de la Santa Virgen y los conservaron como recuerdo. Enseguida el santo Cuerpo fue revestido de un nuevo ropaje abierto y después por medio de lienzos puestos debajo, fue depositado respetuosamente sobre una mesa y sobre la cual se habían colocado ya los paños mortuorios y las bandas que se debían de usar. Envolvieron entonces el Santo Cuerpo con los lienzos desde los tobillos hasta el pecho y lo apretaron fuertemente con las fajas. La cabeza, las manos y los pies, no fueron envueltos de esa manera; enseguida depositaron el Cuerpo Santo en el ataúd y lo colocaron sobre el pecho una Corona de flores blancas, encarnadas y celestes como emblema de su Virginidad.

Entonces los Apóstoles, los discípulos y todos los asistentes, entraron para ver otra vez antes de ser cubierto el Santo Rostro que les era tan amado. Se arrodillaron y lloraron alrededor del Santo Cuerpo, todos tocaron las manos atadas de Nuestra Madre María como para despedirse y se retiraron. Las mujeres le dieron también los últimos adioses, le cubrieron el rostro, pusieron la tapa en el ataúd y le clavaron fajas de tela gris en el centro y en las extremidades. Enseguida colocaron el ataúd en unas andas, Pedro y Juan lo condujeron en hombros fuera de la casa. Creo que se relevaban sucesivamente, porque más tarde vi que el féretro era llevado por seis Apóstoles. Llegados a la sepultura, pusieron el Santo Cuerpo en tierra y cuatro de ellos, lo llevaron a la caverna y lo depositaron en la excavación que debía de servirle de lecho sepulcral. Todos los asistentes entraron allí uno por uno, esparcieron aromas y flores en contorno, se arrodillaron orando y vertiendo lágrimas y luego se retiraron.

Por la noche muchos Apóstoles y santas mujeres, oraban y cantaban cánticos en el jardincito delante de la tumba. Entonces me fue mostrado un cuadro maravillosamente conmovedor: Vi que una muy ancha vía luminosa bajaba del cielo hacia el sepulcro y que allí se movía un resplandor formado de tres esferas llenas de ángeles y de almas bienaventuradas que rodeaban a Nuestro Señor y el Alma resplandeciente de María. La figura de Jesucristo con sus rayos que salían de sus cicatrices, ondeaban delante de la Virgen. En torno del Alma de María, vi en la esfera interior, pequeñas figuras de niños, en la segunda, había niños como de seis años y en la tercera exterior, adolescentes o jóvenes; no vi distintamente más que sus rostros; todo lo demás se me presentó como figuras luminosas resplandecientes.

Cuando ésta visión que se me hacía cada vez más y más distinta hubo llegado a la tumba, vi una vía luminosa que se extendía desde allí hasta la Jerusalén Celestial. Entonces el Alma de la Santísima Virgen que seguía a Jesús, descendió a la tumba a través de la roca y luego uniéndose a su Cuerpo que se había transfigurado, clara y brillante se elevó María acompañado de su Divino Hijo y el coro de los Espíritus Bienaventurados hacia la Celestial Jerusalén. Toda esa Luz se perdió allí, ya no vi sobre la Tierra más que la bóveda silenciosa del estrellado Cielo.

Como Santo Tomás no llegó a tiempo a despedirse de la Madre y tampoco pudo asistir al Santo Entierro; él tenía en su mente y corazón, llegar a tiempo. Pero al enterarse del desenlace por medio de los demás Apóstoles, él se puso triste y lloroso y se lamentaba no haber llegado a tiempo. El, interiormente tenía el deseo vehemente de verla por última vez y así se los hizo saber a los demás. Ya habían pasado varios días de lo del entierro; todos querían volver al Sepulcro y acceder a la petición de Tomás. Tomaron una resolución y al día siguiente muy de mañana, emprendieron el camino al Sepulcro de Nuestra Santa Madre. Estando enfrente del Sepulcro, quitaron la piedra-sello de la entrada y ¡Oh! Maravilla de Maravillas, de la bóveda salía un suave aroma de perfume de Rosas frescas; todos al sentir ese perfume, se sintieron conmovidos y perplejos; se miraron unos a otros preguntándose en silencio, con la mirada y con señas en las manos: “¿Entramos?” y aún mirándose entre ellos, todos asintieron con la cabeza y traspasando la bóveda, entraron al Santo Sepulcro hacia el sitio donde depositaron el ataúd que contenía el Cuerpo Santísimo de la Virgen María y más enorme fue la emoción y sorpresa entre ellos al ver que en el sitio solo habían Rosas frescas, fragantes y olorosas y significaban que el Señor había venido a buscar a su Santísima Madre para llevarla a su Gloria Celestial y Su Cuerpo no sufra la corrupción.

Ver narración completa de la visión :


Reeditado