"He venido por TODOS mis HIJOS con el deseo de
acercarlos a Nuestros Corazones"




El Señor expuesto las 24  horas del día en vivo y en directo

https://www.youtube.com/watch?v=aHCHbn4abhk&t=145s






LAS HORAS DE LA PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
Las veinticuatro horas de la Pasión

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Meditaciones Sobre la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo.
Para acompañar a Nuestro Señor Jesucristo, en cada Hora de su Pasión

Por Luisa Picarretta, hija de la Divina Voluntad. 
(En proceso de Beatificación)



HORA DE SAN JOSÉ
Para hacer los:
Domingos a la 21 horas
 Domingos 09:00 PM





Presentamos la Asociación por las Almas del Purgatorio. 
¡Inscribe a las tuyas! ¡Reza por todas!
Por RORATE CÆLI -23/11/2014


sábado, 29 de octubre de 2016

Sor María Consolata Betrone


Monja Clarisa Capuchina (1903- 1946)
Turín - Italia


Ver también: monasterosacrocuore
Un poco de su vida:
Nacida en Saluzzo (Cúneo, Italia) el 6 de abril de 1903 y murió el 18 de julio de 1946 en el Monasterio del Sagrado Corazón de Moriondo Moncalieri (Turín, Italia).
Según lo que ella presentiría, sería "misionera, pero para siempre". El día de la Vestidura advirtió una sugerencia divina que le indicó la modalidad: "Sólo te pido esto: un acto de amor continuo".
8 de abril de 1934, en Albis, hizo los votos perpetuos. Vivió 16 años de vida de clausura hasta su muerte.

Su nombre de profesión: "Consolata", representa su vocación, que es ser consoladora del Corazón de Jesús y de todos aquellos que no pueden percibir o acoger el amor del Señor. 


En el monasterio sirvió de cocinera, portera y zapatera. El 22 de julio de 1939 la destinaron a la nueva fundación de Moriondo Moncalieri (TO) donde fue enfermera y secretaria. Sirvió con santa abnegación y penitencia.  Jesús la llevó a la vida mística. Experimentó una profunda intimidad con el Sagrado Corazón por el pequeño camino de amor para reconquistar la gracia y la misericordia.
Causa de beatificación se abrió oficialmente en 1995.

MENSAJE DE AMOR QUE LE COMUNICO EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Mensaje de amor que el Sagrado Corazón de Jesús lanza al mundo para salvarlo.


Mientras el mundo se atomiza y desintegra por el odio de los hombres y de los pueblos, Jesucristo quiere renovarlo y salvarlo por el amor.

Quiere que se eleven hacia el cielo llamas de amor que neutralicen las llamas del odio y del egoísmo.
A tal efecto, enseñó a Sor M. Consolata Bertrone un Acto de Amor sencillísimo que debía repetir frecuentemente, prometiéndole que cada Acto de Amor salvaría el alma de un pecador y que repararía mil blasfemias.

La fórmula de este Acto es:

"Jesús, María, Os Amo, Salvad las Almas"

Allí están los tres amores: Jesús, María, las almas que tanto ama Nuestro Señor y no quiere que se pierdan, habiendo por ellas derramado Su Sangre.

Le decía Jesús: "Piensa en Mí y en las almas. En Mí, para amarme; en las almas para salvarlas (22 de agosto de 1934). Añadía: la renovación de este Acto debe ser frecuente, incesante: Día por día, hora por hora, minuto por minuto"(21 de mayo de 1936).

"Consolata, di a las almas que prefiero un Acto de amor a cualquier otro don que pueda ofrecerme"... " Tengo sed de amor"... (16 de diciembre de 1935).

Este Acto señala el camino del cielo. Con él cumplimos con el mandamiento principal de la Ley: Amarás al Señor Dios tuyo con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente"... y a tu prójimo como a ti mismo.

Con este continuo Acto de Amor damos a Dios lo más excelente: que es amor a las almas. Con esta Jaculatoria nos podemos comunicar constantemente con Dios. Cada hora, cada minuto, es decir, siempre que lo queremos. Y lo podemos hacer sin esfuerzo, con facilidad. Es una oración perfecta; muy fácil para un sabio como para un ignorante. Tan fácil para un niño como para un anciano; cualquiera que sea puede elevarse a Dios mediante esta forma. Hasta un moribundo puede pronunciarla más con el corazón que con los labios.

Esta oración comprende todo:

Las almas del Purgatorio, las de la Iglesia militante, las almas inocentes, los pecadores, los moribundos, los paganos, todas las almas. Con ella podemos pedir la conversión de los pecadores, la unión de las Iglesias, por la santificación de los sacerdotes, por las vocaciones del estado sacerdotal y religioso. En un acto subido de amor a Dios y a la Santísima Virgen María y puede decidir la salvación de un moribundo, reparar por mil blasfemias, como ha dicho Jesús a Sor Consolata, etc., etc.

"¿Quieres hacer penitencia? ¡Ámame!", dijo Nuestro Señor a Sor Consolata. A propósito, recordemos las palabras de Jesucristo al Fariseo Simón sobre Magdalena penitente: "Le son perdonados muchos pecados, porque ha amado mucho".

Un "Jesús, María, os amo, salvad las almas" pronunciado al levantarse, nos hará sonreír durante el día; nos ayudará a cumplir mejor nuestros deberes, en la oficina, en el campo, en la calle, etc. Se pronuncia con facilidad, sin distraerse y con agrado.

Un "Jesús, María, os amo, salvad las almas", santifica los sudores, suaviza las penas. Convierte la tristeza en alegría. Sostiene y consuela luchas de la vida. Ayuda en las tentaciones. Hace agradable el trabajo. Convierte en alegría el llanto. Fortalece y consuela en las enfermedades. Y trae las bendiciones sobre los trabajos y sobre las familias.

Un "Jesús, María, os amo, salvad las almas". Ayudará a calmar tu indignación, a convertir tu ira en mansedumbre. Sabrás mostrarte benévolo al que te ofende. Volver el bien por el mal. Conduce a efectos nobles; palabras verdaderas, obras grandes y sacrificios heroicos, iluminará tu entendimiento con luces sobrenaturales; estimulará el bien, retraerá el mal. Obtendrá el arrepentimiento al pecador; en el justo avivará la fe y le hará suspirar por la felicidad eterna.

Dios merece ser amado por ser nuestro Sumo Bien. Esta Jaculatoria es un dulce cántico para Jesús y María.

¡Cuán dulce es repetirlo frecuentemente! ¡Cuán agradable es avivar el fuego de amor a Dios!

Y habiéndolo pronunciado millares de veces durante tu vida, ¡cuán alegre será tu hora de la muerte, y qué gozosa volará tu alma al abrazo de Jesús y María en el cielo!

Dijo Jesús a Sor Consolata:

"Recuerda que un Acto de amor decide la salvación eterna de un alma y, vale como reparación de mil blasfemias. Sólo en el cielo conocerás su valor y fecundidad para salvar almas".

"No pierdas tiempo, todo Acto de amor es un alma". Cuando tengas tiempo libre y no tengas otra cosa que hacer, toma tu corona del Rosario en tus manos y a cada cuenta repite: "Jesús, María, os amo, salvad las almas"... En cuatro o cinco minutos habrás hecho pasar por tus dedos todas las cuentas y habrás salvado 55 almas de pecadores, habrás reparado por 55.000 blasfemias.

Y si esto lo repites varias veces o muchas veces al día podrás salvar centenares y miles y hasta millones de almas... Y esto sin ser misionero entre los paganos, ni predicador...

¡Cuánto consuelo en la hora de la muerte y cuánta gloria tendrás en el cielo!

Dice San Agustín: "Quién salva un alma, asegura su propia salvación", y quién salva centenares y millares y hasta millones de almas, con un medio tan fácil y tan sencillo, sin salir de su casa, ¿que premio no tendrá en el cielo?

Nuestro Señor le pedía a Sor Consolata que repitiera frecuentemente ese acto de amor hasta ser incesante, es decir, continuamente, porque continuamente van muchas almas al infierno porque no hay quién las salve... Repitamos todo lo que podamos esta Acto de amor: "JESUS, MARIA, OS AMO SALVAD LAS ALMAS", para que sean muchas las almas que arranquemos al infierno para hacerlas felices eternamente en el cielo. Las almas que salvamos con este Acto de Amor, será un día nuestra corona de gloria en el cielo.

Cuando uno está ocupado con trabajos manuales, se puede repetir este Acto de Amor con la mente y tiene su mismo valor como lo dijo un día Nuestro Señor Jesucristo a Sor Consolata.

Ha habido almas que han salvado varios millones de almas, con este medio tan sencillo..

Y nosotros por qué no podríamos hacer lo mismo en lugar de perder un tiempo tan precioso en charlas inútiles; repitamos frecuentemente este Acto de Amor, y así acumularemos tesoros preciosísimos para el Cielo.

"JESUS, MARIA, OS AMO, SALVAD LAS ALMAS":

-por la Iglesia y por el Papa

-por la santificación de los sacerdotes

-por las almas del Purgatorio

-por los agonizantes

-por los que se confiesan sacrílegamente

-por los que no asisten a misa los domingos

-por los misioneros

-por los enfermos

-por la conversión de los pecadores

-por la mayor santificación de los justos


En las dudas, en las tentaciones.

En las dificultades de la vida, Por algún intención en particular.


Podemos enseñarlo también a nuestros amigos y parientes que lo recen, que lo propaguen. Gran alivio sentirá el moribundo si se le sugiere al morir.

Al levantarnos sea nuestro pensamiento. Al acostarnos nuestra última oración.

Los que se salvaron están en el cielo por haber amado a Dios. Los grados de gloria en el cielo se miden por la intensidad del amor que las almas practicaron en la vida.

Sólo entonces nos daremos cuenta de lo que vale un Acto de Amor y de su fecundidad en salvar almas.


Sor Consolata le pidió un día a Jesús: "Jesús enséñame a orar". Y he aquí la Divina respuesta: " ¿No sabes orar?" ¿Hay acaso oración más hermosa y que sea más grata que el Acto de Amor?

viernes, 28 de octubre de 2016

HACED LAS COSAS COMO LAS HARÍA LA VIRGEN Y ACERTARÉIS SIEMPRE

23 DE OCTUBRE DE 2016


Bienaventurados todos aquellos que cumplen Mi voluntad sin oponer resistencia alguna. Yo, Jesús, os hablo.

Hijos Míos, ser santos no es hacer grandes penitencias, o tirarse horas interminables en oración, que sí, que todo ello es elogiable, pero  una persona que no haga grandes penitencias ni haga largas horas de oración pero cumpla en cada momento Mi voluntad, esa persona es realmente santa y llegará muy lejos en la gloria eterna.

Y vosotros pensáis ¿y cómo se sabe que estoy haciendo la voluntad de Dios? Se sabe por vuestra conciencia en la que Yo os hablo. Debéis ser honrados y diligentes en vuestros trabajos, debéis ser honestos en todo, debéis ser rectos en vuestras decisiones que vayan de acuerdo a Mis preceptos, pero sobre todo, si queréis estar seguros de que hacéis Mi voluntad, haced las cosas como las haría la Virgen y así acertaréis siempre.

Esa palabra descortés que pensáis decir a alguien, calladla y orad por esa persona. Esa injusticia que os están haciendo en el trabajo o en alguna otra situación, ofrecédmela, ese dolor que os ha llegado de un malentendido o de un familiar, aceptadlo y ofrecédmelo, esa enfermedad o accidente que os llena de limitaciones y con los que no contabais ofrecédmelos y aceptadlos como Mi Santa Madre lo haría, porque Ella en todo momento cumplió Mi voluntad y en todo momento dio gloria inmensa a la Santísima Trinidad, tanto que los Ángeles estando aun Ella en la Tierra la veneraban. Yo, Jesús, os hablo.

Ser santos no es buscar lo que vosotros deseáis aunque sean cosas costosas que Yo también aprecio, pero Me gusta más cuando aceptáis lo que la vida os trae de ingrato o doloroso y Me lo ofrecéis, porque de esta forma aceptáis lo que Yo permito para que crezcáis en santidad y os hagáis fuertes en la fe.  Eso no quiere decir que no os defendáis de las injusticias que os hagan, sino que las aceptéis, las ofrezcáis y Me las encomendéis, porque Yo que Soy bondad trataré de ayudaros en todo si a vosotros no os vence la ira ni la soberbia, ni mucho menos el amor propio que es tan mal consejero. Y si después de defenderos de alguna injusticia ésta no os sale bien, aceptadla igualmente y ofrecédmela de nuevo, porque Yo aprecio y saco mucho provecho de las tribulaciones que Me ofrecéis y aceptáis con amor y fe. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo.

martes, 25 de octubre de 2016

Oct 6_16 El fuego consumirá todo aquello que no servirá para el Nuevo Mundo.


E-Mail
Rosario vespertino.


Temas:

  • Os sigo insistiendo, Mis pequeños, cambiad, os he dicho que el tiempo ya es muy breve, no pasarán los días de este año, os he hablado de semanas, en donde os daréis cuenta, la gran mayoría de los seres humanos que habitan este Mundo,  que errasteis al tomar el camino del mal, al seguir a satanás.
  • Ya os he dicho que, prácticamente, nadie, de todos vosotros, os habéis puesto a meditar esta frase, “que sufriréis eternamente en el Infierno”, porque no supisteis ser verdaderos hijos Míos y, en realidad, es que poco os importó hacerlo.
  • Vosotros habéis sido autores de vuestro destino, Yo, solamente, os haré ver vuestros aciertos y vuestros fracasos, o sea, vuestro mal y vuestro bien, vosotros mismos os juzgaréis ante Mi Presencia.
  • Benditas y alabadas sean estas almas que Me escogieron a Mí, que estando en la obscuridad en la que se vive ahora, tuvisteis Fe, sabíais que Yo era esa Luz que encontraríais en algún momento, del final de vuestra existencia y Me encontraréis, Me gozaréis y, de Mí, nunca, nunca os separaréis.
  • Venid, venid vosotros, los que Me habéis escogido, los que Me habéis amado, los que amáis a vuestros hermanos, porque Yo estoy en ellos. Fuisteis sabios al escoger el buen camino y éste os llevará a un final feliz; para algunos, a iniciar un Nuevo Mundo, para otros, llegar a su Hogar Eterno.




Mensaje de Dios Padre a J. V.


Primer Misterio. Habla Dios Padre.
Sobre: Os sigo insistiendo, Mis pequeños, cambiad, os he dicho que el tiempo ya es muy breve, no pasarán los días de este año, os he hablado de semanas, en donde os daréis cuenta, la gran mayoría de los seres humanos que habitan este Mundo,  que errasteis al tomar el camino del mal, al seguir a satanás.

Hijitos Míos, en las Sagradas Escrituras se os profetiza que el Día del Señor vendrá como el rayo, como el día del Diluvio, que, a pesar, de que Noé avisó por tanto tiempo, de que vendría el Diluvio, muy pocos, salvo su familia, fueron los que entendieron. Burlas por todos lados, ataques, hasta que llegó el momento.

Se os viene avisando desde hace muchos, muchos años sobre los acontecimientos próximos a suceder. ¿Cuántos han entendido?, ¿cuántos, realmente, han tomado Mi Palabra como cierta y han cambiado de vida? Entended, Mis pequeños, que estáis obrando mal, que vivís en la  maldad, que le habéis abierto vuestro corazón a satanás y os he venido previniendo de una muerte total, de una muerte eterna, y no queréis entender.

Mi Hijo se dio para abriros las Puertas del Cielo, que estaban cerradas por el Pecado¡dichosos debierais estar por esto, Mis pequeños!, ¡tanto tiempo con las Puertas cerradas!

Viene Mi Hijo con una Evangelización de Amor, con una Evangelización de Salvación, os trajo Luz, os trajo Vida y vosotros, ¿qué habéis hecho?, prácticamente nada. No agradecisteis, pocos son los que lo han hecho y, vosotros, la gran mayoría de vosotros, persistís en la maldad, persistís en el desorden espiritual a donde os ha llevado satanás.

Vivís en el mal, os ha llevado a sufrir y le seguís; en cambio, no seguís a Mi Hijo, que os vino a traer la Paz, el Amor, el Orden; preferís la mentira, preferís el error, preferís el dolor.

¿En dónde están vuestros valores? Seguís al que os hace daño y hacéis a un lado Al que os vino a salvar. No fuisteis creados para que os condenarais, fuisteis creados para vivir en Mi Reino, que es vuestro Hogar.

Qué tristeza Me dais la gran mayoría de vosotros. Os di lo mejor de Mí, que es Mi Hijo Jesucristo y Lo habéis despreciado, habéis despreciado Sus Enseñanzas, Su Amor, Sus Milagros, Su Donación y persistís en seguir a aquél que os daña, que os lleva a la condenación eterna, al sufrimiento eterno, Mis pequeños. ¿En dónde tenéis la cabeza? ¿En dónde tenéis el corazón? Me dais pena, Mis pequeños, Me hacéis sufrir a Mí también.

Con la Donación de Mi Hijo, os di la Gracia tan grande, de ser, también, hijos Míos y, ni así entendéis, ¿no os dais cuenta de la dignidad a la que fuisteis elevados en el momento de la Cruz, cuando Mi Hijo, Le pidió a Mi Hija, La Siempre Virgen María, que cuidara de vosotros? Y no tomáis en cuenta todos estos momentos Santos, todos estos momentos Divinos, en los que vosotros, todos vosotros, fuisteis incluidos y, con ello, obtener una dignidad altísima, de hermanos de Mi Hijo, hijos Míos, ¿y despreciáis todo esto?

Os sigo insistiendo, Mis pequeños, cambiad, os he dicho que el tiempo ya es muy breve, no pasarán los días de este año, os he hablado de semanas, en donde os daréis cuenta, la gran mayoría de los seres humanos que habitan este Mundo,  que errasteis al tomar el camino del mal, al seguir a satanás, pero tarde será cuando os deis cuenta de vuestro error.

Os quise tener Conmigo, pero preferisteis seguir a satanás, fue vuestro libre albedrío y no Me echéis la culpa a Mí, vuestro Dios, de vuestra mala decisión, fue vuestra libre decisión y tendréis que padecer por ello.

Los que todavía tengáis un poco de razón, de Sabiduría, entended Mis Palabras, entended Mi Amor y cambiad, Mis pequeños, os estáis jugando la eternidad, pero sois libres y Yo, respetaré vuestra decisión.
Gracias, Mis pequeños.


Segundo Misterio. Habla Dios Padre.
Sobre: Ya os he dicho que, prácticamente, nadie, de todos vosotros, os habéis puesto a meditar esta frase, “que sufriréis eternamente en el Infierno”, porque no supisteis ser verdaderos hijos Míos y, en realidad, es que poco os importó hacerlo.

Hijitos Míos, vosotros no tenéis idea del mal con que os puede atacar satanás. Ya os he explicado, alguna vez, que si satanás os quiere atacar, él tiene que venir a Mí y pedirMe permiso para atacaros y Yo, conociéndoos a cada uno de vosotros, ciertamente, le doy permiso, porque él también tiene libertad, pero lo limito. Os conozco y sé hasta dónde podéis soportar su ataque y que este ataque produzca un Bien en vosotros.

Ved cómo os cuido, Mis pequeños, en cada momento. Si tenéis una espiritualidad alta, ciertamente, le voy a permitir que os ataque un poco más fuerte, que a aquél que tiene una espiritualidad baja, que podría ser destruido fácilmente por satanás, a diferencia de aquél que tiene esa espiritualidad alta.

Como os dije, Yo, vuestro Dios, os cuido en todo momento, y de todo ataque de satanás, siempre vais a salir con algo positivo, para poder vencer a satanás en sus subsecuentes ataques.

Cuando estáis Conmigo, vosotros podéis sobrellevar ésos ataques. Satanás es muy poderoso, ya os lo he explicado, Yo lo puedo detener, porque Yo lo creé y Soy Infinitamente más poderoso que él, pero, vosotros, necesitáis de Mi ayuda para poder vencerle; lo malo es que la gran mayoría de vosotros, no tenéis un crecimiento espiritual favorable, con el cual lo podáis vencer fácilmente y, por eso, está causando tanto mal alrededor del Mundo, porque no os podéis defender de él, porque sois débiles en lo espiritual. Él se las ha ingeniado para ir haciendo que vuestra espiritualidad decaiga y, esto, a través de los años, ha hecho que mengüe vuestra fuerza y no tengáis gran defensa contra él, por eso, muchas almas seguirán cayendo al Infierno, como hojas que caen en el otoño y, eso Me causa mucho dolor y tristeza, porque parece que a vosotros no os importa pasar una eternidad de dolor.

Ya os he dicho que, prácticamente, nadie, de todos vosotros, os habéis puesto a meditar esta frase, “que sufriréis eternamente en el Infierno”, porque no supisteis ser verdaderos hijos Míos y, en realidad, es que poco os importó hacerlo.

Mucho os he insistido en la oración, en el sacrificio, en el ayuno, en la penitencia, para que os podáis defender fuertemente contra los ataques de satanás. Os he dado todo lo necesario para que pudierais salir victoriosos de sus ataques, pero no lo habéis hecho, no os habéis preparado. Se os hace vergonzoso e inútil el rezar, vivir en estado de Gracia, lo veis como algo, también, inútil en vuestra vida.

No Me reprochéis después, Mis pequeños, de que no os quise salvar. Os estuve cuidando por toda vuestra vida, os puse infinidad de ocasiones para que volvierais al buen camino y no os interesó. Os dejasteis llevar por las oleadas de mal que os rodeaban, os dejasteis llevar por el ejemplo de vuestros hermanos alrededor del Mundo, que, lejos de llevaros al Bien, os afianzaban en el mal.

Mi Hija os pidió vivir y buscar la santidad de vida, dejar todo aquello que pudiera corromper vuestra alma, como la televisión, los libros obscenos, compañías que no buscaban vuestro crecimiento espiritual y, vosotros, fácilmente caíais porque se burlaban de vosotros, a pesar de que buscabais el Bien, porque Me buscabais a Mí, porque cumplíais con vuestros deberes de la Iglesia. Sentisteis vergüenza de estar Conmigo y, profetizado está en las Sagradas Escrituras, que aquél que se avergonzara de Mí en la Tierra, Yo Me avergonzaría de él en su Juicio y ciertamente, no entraría al Reino de los Cielos.

En vuestro Juicio os veréis tal como sois, en lo espiritual y no Me podréis reprochar vuestros errores. Actuasteis mal y vuestro castigo será la causa de vuestro error.

Todavía podéis sacar adelante vuestra salvación, os pido que regreséis a Mí, poco tiempo, muy poco tiempo os queda para que podáis salvar vuestra alma. ¿Entenderéis que estáis viviendo ya, momentos críticos? o ¿haréis a un lado ésta, que será una de las últimas advertencias y ayudas que tendréis de parte Mía?

Soy vuestro Padre, Soy vuestro Dios, Soy vuestro Creador, Soy el Amor, quiero lo mejor para vosotros, pero vosotros decidís si queréis venir Conmigo eternamente o querréis alejaros de Mí, eternamente.
Gracias, Mis pequeños.


Tercer MisterioHabla Dios Padre.
Sobre: Vosotros habéis sido autores de vuestro destino, Yo, solamente, os haré ver vuestros aciertos y vuestros fracasos, o sea, vuestro mal y vuestro bien, vosotros mismos os juzgaréis ante Mi Presencia.

Hijitos Míos, san Pablo dice: ni el ojo vio ni el oído oyó, lo que Dios tiene reservado para aquellos que Le siguen, para los que están con Él, para aquellos que Lo obedecieron, para los que Le amaron. Obediencia, Amor, Respeto y demás Virtudes, son las que Yo, vuestro Padre os enseñé y que Mi Hijo las vivió entre vosotros. Tenéis el Ejemplo de Mi Hija, La Siempre Virgen María, toda Virtud, toda Amor.

¿Por qué se os hace tan difícil vivir en lo bello? Ciertamente, buscáis lo bello, tratáis de comprar lo bello, lo costoso, sabéis apreciar la belleza en una flor, en una pintura, en el campo, en los animalillos ¿y no buscáis esa belleza para vuestra alma? Mi Amor, reflejado en todo lo bello que existe, lo sabéis apreciar, pero no lo tomáis como medio de vida.

Se os habla de vuestras obligaciones, pero obligaciones de Amor para poder llegar al Reino de los Cielos y, eso, ya no lo queréis hacer. Queréis todo fácil, no queréis obligaciones, no queréis dolor, sois como niños, pero niños tontos; adultos, que os comportáis como niños tontos y necios. Tenéis muchos años físicamente, pero, solamente meses de vida espiritual. Por eso no avanzáis, por eso no queréis crecer espiritualmente, os queréis comportar como  niños egoístas y no queréis tomar las obligaciones de vuestro estado de vida, primeramente, para Conmigo y enseguida, para vuestras obligaciones de estado, especialmente con vuestra familia, con vuestros hijos.

Bien sabéis que si vosotros no enseñáis el Bien, y permitís el mal en vuestra familia, en vuestros hijos, tarde o temprano, ése mal se va a revertir contra vosotros y os enojáis, sufrís, os apartáis de la familia y de vuestros hermanos, de vuestros amigos, de los que os rodean, de aquellos con los que tenéis contacto y queréis que se os trate bien, cuando el bien no sale de vuestro corazón, de vuestras palabras, de vuestras acciones.

Queréis paz a vuestro alrededor y de vosotros solamente sale ataque, maldad, desprecio, grosería, error, ¿por qué pedís lo que vosotros no dais?, exigís el bien cuando de vosotros, no ha brotado. Me exigís a Mí, vuestro Dios, que os consienta, cuando Yo, para vosotros, no Soy nada, salvo en los momentos de preocupación o de necesidad y después, Me rechazáis nuevamente.

Os reprendo, porque un Padre que ama, reprende a los hijos que ama. Quiero vuestra salvación, pero vosotros, no la deseáis. Queréis tener una vida tranquila, que se os respete, que se os ame y vosotros no dais nada de eso. No hay paz en vuestro corazón, porque la paz solamente puede venir a vosotros si Me tenéis a Mí en él. Queréis que se os trate con Virtud y vosotros producís puro vicio.

Y todo esto sucede, Mis pequeños, porque no hay Sabiduría en vuestra vida, no os detenéis un momento en vuestra vida y ponéis sobre la mesa vuestra realidad, lo bueno y lo malo; pero no sois honestos con vosotros mismos. Queréis ver nada más lo bueno que hacéis, que, ciertamente, es muy poco y queréis esconder lo malo, para que no se os avergüence ante los demás.

Vuestro Juicio será personal, os presentaréis ante Mí, vuestro Dios y Creador, ciertamente, os amo, pero también Soy Justo y le daré a cada alma lo que hizo, lo que ella misma creó para sí misma. Lo que hicisteis para los demás, será vuestro juez y, especialmente, lo que hicisteis para Mí, porque teníais una misión cada uno de vosotros y de acuerdo a como la llevasteis a cabo, tendréis mérito o castigo.

Vosotros habéis sido autores de vuestro destino, Yo, solamente, os haré ver vuestros aciertos y vuestros fracasos, o sea, vuestro mal y vuestro bien, vosotros mismos os juzgaréis ante Mi Presencia. Si os veis con capacidades de entrar al Reino de los Cielos, ciertamente, antes tendréis que ser purificados, os iréis a la derecha, pero, si no alcanzáis los méritos para vivir eternamente Conmigo, os iréis a la izquierda, al Fuego Eterno, vosotros mismos, os repito, os juzgaréis.
Gracias, Mis pequeños.


Cuarto Misterio. Habla Dios Padre.
Sobre: Benditas y alabadas sean estas almas que Me escogieron a Mí, que estando en la obscuridad en la que se vive ahora, tuvisteis Fe, sabíais que Yo era esa Luz que encontraríais en algún momento, del final de vuestra existencia y Me encontraréis, Me gozaréis y, de Mí, nunca, nunca os separaréis.

Hijitos Míos, satanás os acecha continuamente y, especialmente, cuando os ve creciendo en Virtud y en amor. Su reino en esta Tierra, es de maldad, de muerte, de destrucción, va en contra de todo lo que es Mío, va en contra de todo aquello que os lleve a encontrarMe y crecer en amor, en Virtudes, en ejemplo santo. Satanás ataca a aquellas almas que están buscando la santidad de vida y esto significa, que llevan una vida en Mí, que están buscando su perfección.

Todos vosotros fuisteis creados para llegar a un grado de perfección, el cual, os da la santidad. Ser santos es vuestra obligación, Mis pequeños, no es solamente para algunos, ser santos significa estar unidos íntimamente a Mí. Aquella alma que no está unida a Mí, no puede ser un alma santa, buena, limpia, pura, un alma que no es santa, está sucia por el pecado. No puede entrar al Reino de los Cielos, ningún alma que esté sucia, que no haya buscado la perfección.

Yo os di diez Mandamientos, Diez Mandamientos que os ayudarían a llevaros a la perfección. Ciertamente, en vuestro estado, es difícil, porque vivís en un medio difícil, que es el reino de satanás, pero contáis Conmigo, con vuestro Dios, contáis con el Ejemplo de Mi Hijo, y lo tenéis en las Sagradas Escrituras. Tenéis el Amor, Inmenso, Infinito, de Mi Hija, La Siempre Virgen María, tenéis la ayuda de los Santos Ángeles y de los santos, no estáis solos y no tenéis pretexto para no crecer espiritualmente, el único pretexto, es vuestra flojera, vuestra indolencia y la maldad que sí habéis permitido entrar en vuestro corazón.

Yo conozco a las almas que están buscando su perfección y las ayudo. Se han rebelado contra el Mundo, se han rebelado contra satanás y Me han escogido a Mí, vuestro Dios, para alcanzar su santidad de vida.

Ciertamente, las almas santas o las que están buscando su santidad, sufren mucho, sufren mucho más que aquellas que ya se dejaron llevar por el Mundo. Sufren, primeramente, porque tienen que negarse a sí mismas, tienen que negar sus gustos que, en la gran mayoría de los casos, vuestros gustos no os están llevando a la santidad de vida. Sufren, porque son atacadas estas almas, por aquellos que las rodean; no las comprenden y las toman como almas inservibles, porque no están con el Mundo, las hacen a un lado, las desprecian, no quieren su compañía. Las ataca satanás, porque está viendo, en estas almas, su crecimiento espiritual y eso puede hacer que le quiten muchas almas que ya las tiene consigo; las ataca, fuertemente, para que desistan de su idea de santidad, de perfección. Son almas que ya han entrado en Mi Corazón y, en su dolor, Mi Hijo las acompaña, porque Él sufrió todo esto entre los hombres. Son almas Crísticas, son almas salvadoras, son almas sufrientes, pero que dan mucho fruto. Tendrán dolor y penas en el Mundo, pero cuando lleguen a Mí, la que fue una puerta angosta, inmediatamente, se volverá una entrada inmensa, maravillosa, bellísima. La Paz la invadirá, Mi Amor la llenará, la Luz la purificará y Mi Santidad, será de ella. Compartirá Mi Amor y Mi Reino, vivirá lo que persiguió gozar, encontrará lo que intuía su corazón y, el estar Conmigo, será su meta alcanzada.

Ese es Mi Regalo, Mis pequeños, para las almas que buscaron estar Conmigo, que sufrieron en la Tierra, por dar Mi Ejemplo Divino. Todos vosotros estáis invitados a este Regalo, Mis pequeños, pero son tan pocos los que lo comprenden y lo siguen. Benditas y alabadas sean estas almas que Me escogieron a Mí, que estando en la obscuridad en la que se vive ahora, tuvisteis Fe, sabíais que Yo era esa Luz que encontraríais en algún momento, del final de vuestra existencia y Me encontraréis, Me gozaréis y, de Mí, nunca, nunca os separaréis.
Gracias, Mis pequeños.


Quinto MisterioHabla Dios Padre.
Sobre: Venid, venid vosotros, los que Me habéis escogido, los que Me habéis amado, los que amáis a vuestros hermanos, porque Yo estoy en ellos. Fuisteis sabios al escoger el buen camino y éste os llevará a un final feliz; para algunos, a iniciar un Nuevo Mundo, para otros, llegar a su Hogar Eterno.

Hijitos Míos, todo será renovado, la maldad será encadenada, todo lo que veis ahora, que está afectado por el pecado, será renovado, y Mi Luz invadirá todo lo Creado, y lo veréis tal cual fue Creado; lo que ahora veis sucio, malo, cambiará a bello y bueno.

Todo fue Creado para el Bien del hombre, para vuestra subsistencia y así será, y vosotros cuidaréis lo Creado y el Amor que deis a lo Creado se volverá a vosotros y a los vuestros.

Os he dicho que el Amor es dinámico y es reciproco, cuidaréis de lo que Yo os di para que os cuide. Las estaciones ya no se volverán contra vosotros. Todo lo que ahora os ataca, cambiará, será bueno.

Todo fue Creado para que vosotros gozarais, desde lo más pequeñito, hasta lo más grande. Los vientos, los mares, la misma Tierra ya no os atacará, el fuego tampoco os hará daño.

Yo puse Amor en todo lo Creado y el Amor respeta, el Amor cuida, el Amor os ayuda a crecer.

En estos momentos, en vuestro Mundo, estáis viendo y viviendo lo que satanás hizo con todo lo Creado. Las estaciones se han vuelto contra vosotros, los calores os hacen sufrir, los fríos os enferman, el agua destroza pueblos y ciudades; mata lo que os debiera dar vida. Los animales os atacan, todo se ha vuelto en contra vuestra, porque satanás así lo ha provocado.

El hombre fue creado en el último momento de la Creación, porque fuisteis escogidos para ser los reyes de la Creación, con capacidades para cuidar y entender lo que Yo os di para vuestro bien, pero satanás lo volvió todo contra vosotros, porque el hombre se volvió contra Mí, al traicionar Mi Amor, al traicionar Mis Ordenes Divinas.

Esto es lo que os ha traído satanás, muerte, destrucción, ataque de todo lo creado contra vosotros que, de ser los reyes de la Creación, en un Principio, ahora sois esclavos. Habéis caído hasta lo más bajo, no cuidáis la Creación, no la cuidasteis, es más, la atacasteis y ahora, se ha vuelto contra vosotros.

Os he profetizado que, en este tiempo, el fuego consumirá todo aquello que no servirá para el Nuevo Mundo. El agua, hizo su parte en el Diluvio, ahora el fuego hará su parte en esta Purificación, que dará pie para una nueva generación, renovada, santificada.

Todas las almas creadas habéis tenido la oportunidad de crecer y santificaros, de volver a tomar vuestra posición de reyes de la Creación, cuidando de todo lo creado, pero os aliasteis a satanás e hicisteis todo lo contrario que Yo les pedí a vuestros Primeros Padres.

El fuego destruirá a todos aquellos y a todo aquello, afectado por satanás, no quisisteis luchar contra su maldad y, es más, le dejasteis crecer, le apoyasteis y, de ser, en el Principio, una pequeña víbora, ahora es un monstruo inmenso, que ya no podéis controlar.

Os prometí estar siempre con vosotros para ayudaros, pero no Me invocasteis, no pedisteis Mi ayuda, vuestra soberbia os hizo sentir poderosos y, con lo que ahora viviréis, os daréis cuenta de que no sois nada si no estáis Conmigo. Vuestra soberbia os llevará al dolor, a la desesperación y a blasfemar Mi Santo Nombre; pocos, muy pocos, reaccionarán y pedirán perdón y ésas almas se salvarán.

Generación tonta, cruel, mala, porque os aliasteis con satanás, preferisteis seguirle y seguir sus mentiras y ahora estáis viviendo el resultado, os engañó y sufriréis por haberle creído.

Tuvisteis a Mi Hijo entre los hombres, el Amor vivió entre los hombres y Lo despreciasteis y Lo seguís despreciando. Pocos Le habéis dado cabida en vuestro corazón, os salvaréis y gozaréis los Nuevos Tiempos. Mi Justicia Divina caerá sobre aquellos necios, que, pudiendo haber tenido todo, que es Mi Presencia Divina en vosotros, preferisteis la nada de satanás, porque maldad buscasteis y la maldad os condenará,os burlasteis de aquellos que Me buscaron durante su vida y os daréis cuenta de ello, ya tarde, cuando la condenación os llegue en vuestro Juicio Particular.

El Bien triunfa, el Bien goza, su sufrimiento se vuelve alegría, la Paz estará en su Gloria Eterna. ¡Cuánto Amor ha desperdiciado el hombre! Yo, que Soy Todo Amor, y no pudo hacer su parte en tantos corazones, en tantas almas, porque Me despreciaron, no fueron lo suficientemente sabios y tener una visión de futuro para haberMe arropado, para haberMe cuidado. Prefirieron la maldad que les produjo un bienestar efímero.

Aquellos que prefirieron estar Conmigo, tendrán gozo eterno. Muchos, muchos fueron los llamados y pocos los escogidos. Tuvisteis Mis Palabras Sabias al alcance de todos vosotros, pero, para los malos, Mis Palabras se las llevó el viento, no vieron más allá, no vieron su futuro eterno, vieron el momento y quisieron gozar el momento, eso es lo único que tendrán, un momento efímero de gozo y un dolor eterno.

Os amo, os amo a todos, porque sois Mis hijos, fuisteis Creados en el Amor, pero no todos respondisteis a Él.

Venid, venid vosotros, los que Me habéis escogido, los que Me habéis amado, los que amáis a vuestros hermanos, porque Yo estoy en ellos. Fuisteis sabios al escoger el buen camino y éste os llevará a un final feliz; para algunos, a iniciar un Nuevo Mundo, para otros, llegar a su Hogar Eterno.

Las almas sabias Me escogieron a Mí, vuestro Dios y Yo, no las he decepcionado. Mis Regalos Infinitos están con vosotros, sois Míos y Yo Soy vuestro Dios y vuestro Padre.
Gracias, Mis pequeños.

http://www.diospadresemanifiesta.com/index.php?option=com_content&task=view&id=1421&Itemid=1

Entrevista a Conchita Gonzalez- Vidente de las Apariciones de Garabandal

lunes, 15 de agosto de 2016

Solemnidad de la Asunción 
de la Santísima Virgen María a los Cielos

***

LA CASA DONDE MARÍA VIViÓ SUS ÚLTIMOS AÑOS EN EFESO

En base a esta visión es que se descubrió la Casa de María en Éfeso, Ver…
(...)A pesar de su avanzada edad, la Santa Virgen no manifestaba otras señales de vejez que la expresión del ardiente deseo que la consumía y la impulsaba en cierto modo a su transfiguración. Tenía una gravedad inefable, jamás la vi reírse, únicamente sonreírse con cierto aire arrebatador. Mientras más avanzada en años, su rostro se ponía más blanco y diáfano. Estaba flaca pero sin arrugas, ni otro signo de decrepitud, había llegado a ser un puro Espíritu.

Por último llegó para la Madre de Jesús, la hora de abandonar este mundo y unirse a su Divino Hijo. En su alcoba encortinada de blanco, la vi tendida sobre una cama baja y estrecha; su cabeza reposaba sobre un cojín redondo. Se hallaba pálida y devorada por un deseo vehemente. Un largo lienzo cubría su cabeza y todo su cuerpo, y encima había un cobertor de lana obscura.

Pasado algún tiempo, vi también mucha tristeza e inquietud en casa de la Santa Virgen. La sirvienta estaba en extremo afligida, se arrodillaba con frecuencia en diversos lugares de la casa y oraba con los brazos extendidos y sus ojos inundados de lágrimas. La Santa Virgen reposaba tranquila en su camastro, parecía ya llegado el momento de su muerte. Estaba envuelta en un vestido de noche y su velo se hallaba recogido en cuadro sobre su frente, solo lo bajaba sobre su rostro cuando hablaba con los hombres. Nada le vi tomar en los últimos días, sino de tiempo en tiempo una cucharada de un jugo que la sirvienta exprimía de ciertas frutas amarillas dispuestas en racimos.

Cuando la Virgen conoció que se acercaba la hora, quiso conforme a la Voluntad de Dios, bendecir a los que se hallaban presentes y despedirse de ellos. Su dormitorio estaba descubierto y Ella se sentó en la cama, su rostro se mostraba blanco, resplandeciente y como enteramente iluminado. Todos los amigos asistentes se hallaban en la parte anterior de la sala. Primero entraron los Apóstoles, se aproximaron uno en pos del otro al dormitorio de María y se arrodillaron junto a su cama. Ella bendijo a cada uno de ellos, cruzando las manos sobre sus cabezas y tocándoles ligeramente las frentes. A todos habló e hizo cuanto Jesús le hubo ordenado. Ella habló a Juan de las disposiciones que debería de tomar para su sepultura, y le encargó que diese sus vestidos a su sirvienta y a otra mujer pobre que solía venir a servirla. Tras de los Apóstoles, se acercaron los discípulos al lecho de María y recibieron de ésta su bendición, lo mismo hicieron las mujeres. Vi que una de ellas se inclinó sobre María y que la Virgen la abrazó.

Los Apóstoles habían formado un altar en el Oratorio que estaba cerca del lecho de Santa Virgen. La sirvienta había traído una mesa cubierta de blanco y de rojo, sobre la cual brillaban lámparas y cirios encendidos. María, pálida y silenciosa, miraba fijamente el cielo, a nadie hablaba y parecía arrobada en éxtasis. Estaba iluminada por el deseo, yo también me sentí impelida de aquel anhelo que la sacaba de sí. ¡Ah! Mi corazón quería volar a Dios juntamente con el de Ella. Pedro se acercó a Ella y le administró la Extremaunción, poco más o menos como se hace en el presente, enseguida le presentó el Santísimo Sacramento. La Madre de Dios se enderezó para recibirlo y después cayó sobre su almohada. Los Apóstoles oraron por algún tiempo, María se volvió a enderezar y recibió la sangre del Cáliz que le presentó Juan. En el momento en que la Virgen recibió la Sagrada Eucaristía, vi que una luz resplandeciente entraba en Ella y que la sumergía en éxtasis profundo. El rostro de María estaba fresco y risueño como en su edad florida. Sus ojos llenos de alegría miraban al Cielo.

Entonces vi un cuadro conmovedor; el techo de la alcoba de María había desaparecido y a través del cielo abierto, vi la Jerusalén Celestial. De allí bajaban dos nubes brillantes en la que se veían innumerables ángeles, entre los cuales llegaban hasta la Sma. Virgen una vía luminosa. La Santa Virgen extendió los brazos hacia ella con un deseo inmenso, y su cuerpo elevado en el aire, se mecía sobre la cama de manera que se divisaba espacio entre el cuerpo y el lecho. Desde María vi algo como una montaña esplendorosa elevarse hasta la Jerusalén Celestial; creo que era su Alma porque vi más claro entonces una figura brillante infinitamente pura que salía de su cuerpo y se elevaba por la Vía Luminosa que iba hasta el Cielo. Los dos coros de ángeles que estaban en las nubes, se reunieron más abajo de su Alma y la separaron de su cuerpo, el cual en el momento de la separación, cayó sobre la cama con los brazos cruzados sobre el pecho.

Mis abiertos ojos que seguían el Alma purísima e inmaculada de María, la vieron entrar en la Jerusalén Celestial y llegar al Trono de la Santísima Trinidad. Vi un gran número de almas entre las cuales reconocí a los Santos Joaquín y Ana, José, Isabel, Zacarías y Juan Bautista venir al encuentro de María con un júbilo respetuoso. Ella tomó su vuelo a través de ellos hasta el Trono de Dios y de su Hijo, quien haciendo brillar sobre todo lo demás la Luz que salía de sus llagas, la recibió con un Amor todo Divino, la presentó como un cetro y le mostró la Tierra bajo sus pies como si confiriese sobre Ella algún Poder Celestial. Así la vi entrar en la Gloria y olvidé todo lo que pasaba en torno de María sobre la Tierra.

Después de ésta visión, cuando miré otra vez a la Tierra, vi resplandeciente el cuerpo de la Sma. Virgen. Reposaba sobre el lecho, con el rostro luminoso, los ojos cerrados y los brazos cruzados sobre su pecho. Los Apóstoles, discípulos y santas mujeres, estaban arrodillados y oraban en derredor del cuerpo. Después vi que las santas mujeres extendieron un lienzo sobre el Santo Cuerpo y los Apóstoles con los discípulos se retiraron en la parte anterior de la casa. Las mujeres se cubrieron con sus vestidos y sus velos, se sentaron en el suelo y ya arrodilladas o sentadas, cantaban fúnebres lamentaciones. Los Apóstoles y los discípulos se taparon la cabeza con la banda de tela que llevaban alrededor del cuello y celebraron un oficio funerario; dos de ellos oraban siempre alternativamente a la cabeza y a los pies del Santo Cuerpo.

Luego las mujeres quitaron de la cama el Santo Cuerpo con todos sus vestidos y lo pusieron en una larga canasta llena de gruesas coberturas y de esteras, de suerte que estaba como levantado sobre la canasta. Entonces dos de ellas pusieron un gran paño extendido sobre el cuerpo y otras dos la desnudaron bajo el lienzo, dejándole solo su larga túnica de lana. Cortaron también los bellos bucles de los cabellos de la Santa Virgen y los conservaron como recuerdo. Enseguida el santo Cuerpo fue revestido de un nuevo ropaje abierto y después por medio de lienzos puestos debajo, fue depositado respetuosamente sobre una mesa y sobre la cual se habían colocado ya los paños mortuorios y las bandas que se debían de usar. Envolvieron entonces el Santo Cuerpo con los lienzos desde los tobillos hasta el pecho y lo apretaron fuertemente con las fajas. La cabeza, las manos y los pies, no fueron envueltos de esa manera; enseguida depositaron el Cuerpo Santo en el ataúd y lo colocaron sobre el pecho una Corona de flores blancas, encarnadas y celestes como emblema de su Virginidad.

Entonces los Apóstoles, los discípulos y todos los asistentes, entraron para ver otra vez antes de ser cubierto el Santo Rostro que les era tan amado. Se arrodillaron y lloraron alrededor del Santo Cuerpo, todos tocaron las manos atadas de Nuestra Madre María como para despedirse y se retiraron. Las mujeres le dieron también los últimos adioses, le cubrieron el rostro, pusieron la tapa en el ataúd y le clavaron fajas de tela gris en el centro y en las extremidades. Enseguida colocaron el ataúd en unas andas, Pedro y Juan lo condujeron en hombros fuera de la casa. Creo que se relevaban sucesivamente, porque más tarde vi que el féretro era llevado por seis Apóstoles. Llegados a la sepultura, pusieron el Santo Cuerpo en tierra y cuatro de ellos, lo llevaron a la caverna y lo depositaron en la excavación que debía de servirle de lecho sepulcral. Todos los asistentes entraron allí uno por uno, esparcieron aromas y flores en contorno, se arrodillaron orando y vertiendo lágrimas y luego se retiraron.

Por la noche muchos Apóstoles y santas mujeres, oraban y cantaban cánticos en el jardincito delante de la tumba. Entonces me fue mostrado un cuadro maravillosamente conmovedor: Vi que una muy ancha vía luminosa bajaba del cielo hacia el sepulcro y que allí se movía un resplandor formado de tres esferas llenas de ángeles y de almas bienaventuradas que rodeaban a Nuestro Señor y el Alma resplandeciente de María. La figura de Jesucristo con sus rayos que salían de sus cicatrices, ondeaban delante de la Virgen. En torno del Alma de María, vi en la esfera interior, pequeñas figuras de niños, en la segunda, había niños como de seis años y en la tercera exterior, adolescentes o jóvenes; no vi distintamente más que sus rostros; todo lo demás se me presentó como figuras luminosas resplandecientes.

Cuando ésta visión que se me hacía cada vez más y más distinta hubo llegado a la tumba, vi una vía luminosa que se extendía desde allí hasta la Jerusalén Celestial. Entonces el Alma de la Santísima Virgen que seguía a Jesús, descendió a la tumba a través de la roca y luego uniéndose a su Cuerpo que se había transfigurado, clara y brillante se elevó María acompañado de su Divino Hijo y el coro de los Espíritus Bienaventurados hacia la Celestial Jerusalén. Toda esa Luz se perdió allí, ya no vi sobre la Tierra más que la bóveda silenciosa del estrellado Cielo.

Como Santo Tomás no llegó a tiempo a despedirse de la Madre y tampoco pudo asistir al Santo Entierro; él tenía en su mente y corazón, llegar a tiempo. Pero al enterarse del desenlace por medio de los demás Apóstoles, él se puso triste y lloroso y se lamentaba no haber llegado a tiempo. El, interiormente tenía el deseo vehemente de verla por última vez y así se los hizo saber a los demás. Ya habían pasado varios días de lo del entierro; todos querían volver al Sepulcro y acceder a la petición de Tomás. Tomaron una resolución y al día siguiente muy de mañana, emprendieron el camino al Sepulcro de Nuestra Santa Madre. Estando enfrente del Sepulcro, quitaron la piedra-sello de la entrada y ¡Oh! Maravilla de Maravillas, de la bóveda salía un suave aroma de perfume de Rosas frescas; todos al sentir ese perfume, se sintieron conmovidos y perplejos; se miraron unos a otros preguntándose en silencio, con la mirada y con señas en las manos: “¿Entramos?” y aún mirándose entre ellos, todos asintieron con la cabeza y traspasando la bóveda, entraron al Santo Sepulcro hacia el sitio donde depositaron el ataúd que contenía el Cuerpo Santísimo de la Virgen María y más enorme fue la emoción y sorpresa entre ellos al ver que en el sitio solo habían Rosas frescas, fragantes y olorosas y significaban que el Señor había venido a buscar a su Santísima Madre para llevarla a su Gloria Celestial y Su Cuerpo no sufra la corrupción.