"He venido por TODOS mis HIJOS con el deseo de
acercarlos a Nuestros Corazones"




El Señor expuesto las 24  horas del día en vivo y en directo

https://www.youtube.com/watch?v=aHCHbn4abhk&t=145s






LAS HORAS DE LA PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
Las veinticuatro horas de la Pasión

 click en imagen

Meditaciones Sobre la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo.
Para acompañar a Nuestro Señor Jesucristo, en cada Hora de su Pasión

Por Luisa Picarretta, hija de la Divina Voluntad. 
(En proceso de Beatificación)



HORA DE SAN JOSÉ
Para hacer los:
Domingos a la 21 horas
 Domingos 09:00 PM





Presentamos la Asociación por las Almas del Purgatorio. 
¡Inscribe a las tuyas! ¡Reza por todas!
Por RORATE CÆLI -23/11/2014


jueves, 3 de noviembre de 2016

28 DE OCTUBRE DE 2016


ALMAS MÍAS PEQUEÑAS Y SENCILLAS, NO DEJÉIS DE REZAR Y DE CUMPLIR VUESTRAS PRÁCTICAS DE PIEDAD


Hijos Míos, no podéis ni imaginar por un momento las monstruosidades que se están tramando para esta Humanidad, que Yo Jesús de Nazaret, redimí con Mi Preciosísima Sangre. Yo, Jesús, os hablo.

¡Católicos, hijos que Me amáis! debéis de ser más entregados a vuestros compromisos espirituales que Me ofrecéis, porque tan pronto tenéis un simple dolor de cabeza, ya abandonáis la Misa o demás prácticas piadosas, así que hijos, no disminuyáis lo que Me tenéis ofrecido, porque os digo que si supierais lo que están maquinando los gobernantes que no Me aman y los empresarios que solo quieren dinero, os pondríais las manos en la cabeza horrorizados. Yo, Jesús, os hablo.

El mal está tomando dimensiones enormes y además cada día el mal es más espantoso, por eso, vosotros católicos de Mi Corazón, almas Mías pequeñas y sencillas, no dejéis de rezar y de cumplir vuestras prácticas diarias de piedad, sobre todo la Misa, porque Yo supliré en vosotros lo que os falte, para que el bien gane en los que Me aman y no pueda el mal hacerles ningún daño en sus almas, que si bien padeceréis en vuestros cuerpos, no quiero que el alma os la toquen y os la perviertan, ni por miedo, ni por cobardía, ni por falta de fe. Yo, Jesús, os hablo.

Haced actos reparadores y no los dejéis de hacer. Haced actos de reconocimiento a Mi Santa Madre, invocad y rezad a vuestros Santos Ángeles de la Guarda, y vosotros hijos, privaros de algún gusto porque venza el bien y el mal se esfume como el humo. Yo, Jesús, os hablo.

Debéis ser muy entregados a Mis cosas, y sobre todo ser muy constantes. No os dejéis embaucar con palabrerías, argumentaciones que no tienen razón, engaños o errores, vengan de quienes vengan. No os importe si perdéis el puesto de trabajo, o la casa. No os importe todo el mal que os puedan hacer en esta vida si al final salváis el alma. Muchos moriréis jóvenes, por eso, no os confíes en que tenéis tiempo todavía para vivir la vida de piedad y la entrega a Dios. Estad preparados y sobre todo manteneos firmes en la fe de siempre, sin importaros de donde vengan otros criterios que nada tienen que ver Conmigo. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo.


miércoles, 2 de noviembre de 2016

Adelante la Fe


Resultado de imagen de imagenes padre pio


El milagro de la transubstanciación

01/11/16 por Germán Mazuelo-Leytón

Cada vez que el sacerdote católico celebra el Santo Sacrificio de la Misa, ve la Sangre de Jesús en el cáliz y acaricia su verdadero Cuerpo, y esto no es suposición, ya que es dogma de fe que tras la pronunciación de las palabras de la consagración el pan que está sobre el altar y que el sacerdote lo ve y lo toca se convierte en verdadero Cuerpo de Jesús, nada de suposiciones, sino absoluta certeza.

Al pronunciar el sacerdote las palabras de la consagración, tiene lugar la misteriosa transubstanciación.
En la Eucaristía se hallan verdadera, real y sustancialmente presentes el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo (de fe divina expresamente definida).
Desde los orígenes mismos de la Iglesia, se dieron doctrinas heréticas opuestas a esa verdad de fe. Partiendo del supuesto de que Cristo tuvo tan sólo un cuerpo aparente, los docetas y las sectas gnósticomaniqueas negaron la presencia real del Cuerpo y Sangre de Cristo en la eucaristía.
Berengario de Tours (+ 1088) negó la transubstanciación del pan y el vino e igualmente la presencia real de Cristo, considerando únicamente la eucaristía como un símbolo (figura, similitudo) del Cuerpo y la Sangre de Cristo glorificado en el cielo.
Frente a la doctrina católica de la transubstanciación o sea la conversión total, Lutero la negó, admitiendo la coexistencia de la sustancia del pan y del Cuerpo de Cristo (consustanciación). Bajo la impresión de las palabras de la institución, mantuvo la presencia real, pero limitándola al tiempo que dura la celebración de la Cena (in usu). Explicó la posibilidad de la presencia real del Cuerpo y Sangre de Cristo basándose en una doctrina insostenible acerca de la ubicuidad de la naturaleza humana de Cristo, según la cual dicha naturaleza humana, por su unión hipostática, sería también partícipe real de la omnipresencia divina. Una presencia moral como dice Su Eminencia el Cardenal Burke.
Zwinglio y otros negaron la presencia real, declarando que el pan y el vino eran meros símbolos y la Cena una conmemoración de nuestra redención por la muerte del Señor y una confesión de fe por parte de la comunidad.
El término transubstanciación (latín «trans» = al otro lado, «substantia» = sustancia; o sea, paso de una sustancia a otra), apareció en la literatura teológica durante la controversia de la herejía berengariana (s. XI a XII), acogido inmediatamente en los documentos del Magisterio eclesiástico se convirtió muy pronto en la piedra de toque de la ortodoxia, como había sido el «Homousius» en Nicea y la «Teotocos» en Éfeso.[1]
Su contenido real lo precisa el Concilio Tridentino al definirla:
«Admirable y singular conversión de toda la sustancia del pan en el Cuerpo y de toda la sustancia del vino en la Sangre de Cristo quedando inmutables las apariencias externas» (DB, 884).
Frente a la doctrina luterana de la consubstanciación y demás herejías de los reformadores, van dirigidas las definiciones dogmáticas de las sesiones 13.ª, 21.ª y 22.ª del Concilio de Trento.
La transubstanciación se contiene implícitamente en las palabras con que Cristo instituyó este sacramento. La doctrina de la consustanciación no es compatible con el tenor literal de las palabras de la institución del sacramento. Para serlo, tendría que haber dicho Jesucristo: «Aquí (en este pan) está mi cuerpo».[2]
En el lenguaje eclesiástico sustancia se define como lo que por su naturaleza puede existir en sí mismo y no exige un sujeto de inhesión para existir. Se opone al accidente, que no puede existir naturalmente sino en un sujeto que lo sustente, lo que existe es sustancia o accidente. Conviene distinguir la sustancia creada, que es la que acabamos de definir, de la sustancia increada (Dios), la cual no sólo es en sí y por sí, sino también de sí. La sustancia no es objeto de los sentidos, como los accidentes, sino del entendimiento, aunque no por esto es menos real que ellos.
La doctrina católica defiende la realidad de la sustancia, distinta realmente de sus accidentes, y, basada en este principio, explica el misterio de la transubstanciación, por el cual la sustancia del pan y del vino se convierte en el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor, permaneciendo intactos los accidentes o especies de ambos elementos consagrados.[3]
Toda y sola la sustancia del pan y del vino se convierte en toda y sola la sustancia del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Del pan y del vino no quedan más que todos y solos los accidentes.
La conversión del pan y vino en Cuerpo y Sangre del Señor, es un milagro comprobado por la fe, es Jesús aunque de una forma material con su Cuerpo, con su Sangre, su doctrina, su santidad, su amor al hombre.
«La consagración de la materia de este sacramento es una milagrosa conversión de la sustancia, que sólo Dios puede realizar. De ahí que el ministro no tenga otra acción, al confeccionarlo, más que la de proferir palabras»[4]
Un sacerdote me escribía: acá no hay que andar por las ramas, el milagro es tan patente que queda uno hipnotizado al comprobar la transubstanciación, es decir la transformación del vino y agua en Sangre del Señor, y la transformación del pan en Cuerpo de Cristo.(...)

INDULGENCIAS para el Día de los Fieles Difuntos

20.07.2016 12:10

2 DE NOVIEMBRE - CONMEMORACIÓN DE LOS FIELES DIFUNTOS 
DEL "ENCHIRIDION INDULGENTIARUM" DE S.S. PAULO VI

Visitas a Iglesias u Oratorio:
Se concede indulgencia plenaria, aplicable sólo a las almas del purgatorio, a los fieles cristianos que, el día en que se celebra la Conmemoración de todos los Fieles Difuntos, visiten piadosamente una iglesia u oratorio.
Dicha indulgencia podrá ganarse o en el día antes indicado o, con el consentimiento del Ordinario, el domingo anterior o posterior, o en la solemnidad de Todos los Santos. En esta piadosa visita, se debe rezar un Padrenuestro y Credo.

1 AL 8 DE NOVIEMBRE:

*Visitas al cementerio*:
Se concede indulgencia plenaria, aplicable sólo a las almas del purgatorio, a los fieles cristianos que visiten piadosamente un cementerio (aunque sea mentalmente) y que oren por los difuntos.
Para ganar una indulgencia plenaria, además de querer evitar cualquier pecado mortal o venial, hace falta cumplir tres condiciones:

_*Confesión sacramental*

_ *Comunión Eucarística*

_*Oración por las intenciones del Papa*.

Las tres condiciones pueden cumplirse unos días antes o después de rezar o hacer la obra que incorpora la indulgencia, pero es conveniente que la comunión y la oración por las intenciones del Papa se realicen el mismo día rezando a su intención un solo Padrenuestro y un Avemaría; pero se concede a cada fiel la facultad de orar con cualquier fórmula, según su piedad y devoción.

La indulgencia plenaria únicamente puede ganarse una vez al día, pero el fiel cristiano puede alcanzar indulgencia plenaria in artículo mortis, aunque el mismo día haya ganado otra indulgencia plenaria


Mehr Infos: http://www.internetgebetskreis.com/news/indulgencias-para-el-dia-de-los-fieles-difuntos/

Un café con Galat - Cuando evangelizar es envenenar

martes, 1 de noviembre de 2016

Solemnidad de todos los Santos


Apocalipsis 7,2-4.9-14.

Yo, Juan, vi a otro Angel que subía del Oriente, llevando el sello del Dios vivo. Y comenzó a gritar con voz potente a los cuatro Angeles que habían recibido el poder de dañar a la tierra y al mar:
"No dañen a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los servidores de nuestro Dios".

Oí entonces el número de los que habían sido marcados: eran 144. 000 pertenecientes a todas las tribus de Israel.

Después de esto, vi una enorme muchedumbre, imposible de contar, formada por gente de todas las naciones, familias, pueblos y lenguas. Estaban de pie ante el trono y delante del Cordero, vestidos con túnicas blancas; llevaban palmas en la mano y exclamaban con voz potente:

"¡La salvación viene de nuestro Dios que está sentado en el trono, y del Cordero!".

Y todos los Angeles que estaban alrededor del trono, de los Ancianos y de los cuatro Seres Vivientes, se postraron con el rostro en tierra delante del trono, y adoraron a Dios,

diciendo: "¡Amén! ¡Alabanza, gloria y sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza a nuestro Dios para siempre! ¡Amén!

Y uno de los Ancianos me preguntó: "¿Quiénes son y de dónde vienen los que están revestidos de túnicas blancas?".

Yo le respondí: "Tú lo sabes, señor". Y él me dijo: "Estos son los que vienen de la gran tribulación; ellos han lavado sus vestiduras y las han blanqueado en la sangre del Cordero".

***

Los santos no son personas que nunca han cometido errores o pecados, sino quienes se arrepienten y se reconcilian. 
Benedicto XV


lunes, 31 de octubre de 2016

Como vara de Almendro

Un gran artículo del profesor D. Antonio José Sánchez Sáez de imperdible lectura, sobre el tremendo tema de la Intercomunión Luteranocatólica. Versión también para descargar en pdf en el propio artículo para quienes deseen profundizar en él y estudiarlo detenidamente.

M.S.

Como Vara de Almendro

thumbnail_fuentedebendicion2_blog